La edad es una circunstancia inevitable a la que solo prestamos atención cuando sentimos el peso de los años en el saco que llevamos al hombro. Allí, en esa bolsa invisible, vamos poniendo uno tras otro tras otro, hasta que son suficientes. Los años. Yo pasé la barrera de los 40 y siento que el tiempo se fue rápido. Eso me tranquiliza, quizás me esté engañando y crea que porque el tiempo se va rápido se vive una vida intensa. ¿Y si no? Mi problema va por otro lado. Me confunde sentir que estoy llegando a un punto del camino en el que no encuentro ni siento conexión alguna con las cosas nuevas.
Entre más lo analizo menos lo entiendo. En teoría, la experiencia debería ser el camino lógico para avanzar hacia un nivel superior del conocimiento. En este caso, mi campo, en el que me desempeño desde hace casi dos décadas es la música. Me espanta saber que no encuentro nada interesante y que solo pocas cosas llaman mi atención. La verdad, nada me descresta ni me atrae. Como todo, hay cosas. Ese es el punto. Hay cosas, una pequeña fracción del todo y hay que buscarlas. Bien, he abierto una puerta. Hay que buscarlas, un nuevo reto, una nueva frontera.
La cultura popular está agotada, pero tampoco quiero mudarme al insoportable extremo del snobismo. Vivir es la única experiencia y tener la suficiente paciencia para encontrar la belleza y el sentido a las cosas. Los creadores están ahí. Hay que seguir su senda.
I feel you my n.